Cencerro, bajo, güiro, bongoes, claves, congas, flauta, trompeta, saxo y timbal son algunos de los instrumentos que se emplean para darle vida a la salsa, un género musical que tiene unos 35 años de existencia y que se caracteriza por su alegría y dinamismo.

Su origen debe buscarse en los barrios de Nueva York, donde los jóvenes inmigrantes latinos mezclaban su tradicional música afrocaribeña con el jazz. Según explica José Arteaga en su libro “La Salsa, Un estado de ánimo”, esta forma musical urbana nació en Harlem, el Bronx, Queens y Manhattan; y que fue usada como modo de expresar la realidad de una comunidad que vivía en los lugares más humildes de Estados Unidos y que luchaba cada día por sobrevivir entre la pobreza, la violencia y la ausencia de identidad nacional. Es una expresión de la naturaleza alegre y vibrante de la comunidad hispana.

Se dice que fue la casa disquera Fania Records a principios de los años 70, de la mano de su fundador Jerry Masucci, quien comenzó a utilizar dicho término para referirse al sabor que tenía la música latina. Un buen número de músicos se negaron durante largo tiempo a aceptar esta denominación, pues sentían que se trataba de un término eminentemente comercial que no podía definir y englobar a los ritmos de los que desciende como el son cubano, el mambo, la pachanga y el chachachá, entre otros.

Los expertos señalan que la salsa esencialmente se derivó del Son cubano, ritmo propio del Oriente de la isla caribeña que ha recibido influencias de la música francesa, española y africana. Sin embargo, países como Puerto Rico, Colombia y Venezuela realizaron a lo largo de los años sus aportes para convertirla en el género musical que encierra el sentir y vivir de Latinoamérica. Igualmente, indican que la salsa original fue la que tuvo su auge en la década de los setenta y que contaba en cada una de sus letras la cotidianeidad latina, y que lo que hoy se escucha son derivaciones de ese sabor original aderezado con ritmos e instrumentos musicales con los que experimentan los distintos músicos para sorprender cada día a su público.

De hecho existen varios tipos de salsa: de barrio, iniciada por Héctor Lavoe y Willie Colón, quienes narraban historias llenas de dramatismo que podía ocurrir en cualquier barrio; conciencia avalada por Eddie Palmieri quien lanzó un estilo contestatario de tinte político similar al canto social; sonera, la cual surgió en los años ochenta con el fin de rescatar los orígenes de la salsa, retomando el son cubano tradicional sumándole arreglos modernos; balada, que nació a principios de los ochenta cuando Louie Ramírez se dedicó a convertir exitosas baladas en piezas de salsa y dio vida más tarde a la salsa erótica; y la romántica, impulsada por Paquito Guzmán y llevada al éxito por Eddie Santiago, que se asemeja al bolero pero manteniendo el swing característico de la salsa.
Sazón, sabor…salsa
A ciencia cierta no se conoce de dónde proviene el término salsa. No obstante, la primera referencia que se tiene data de 1928 cuando el compositor Ignacio Piñeiro escribió un son con el título Échale salsita y empleó en la letra la palabra ‘salsita’ para aludir a la alegría. A partir de entonces los músicos cubanos la emplearon como sinónimo de sazón, energía, entrega y vitalidad. Era una expresión similar a feeling, swing o sabor.

Era común que en medio de canciones o al hacer improvisaciones los solistas exclamaran “Salsa” o dijeran “Pero qué salsa tiene esto”. Sin embargo, su uso se limitaba al gremio musical.

En contraste, en Nueva York la palabra se popularizó rápidamente al este de la Quinta Avenida, donde se concentraba la comunidad puertorriqueña, y pasó a definir las fiestas de ritmos latinos. Los hispanos estaban encantados con el término y al norteamericano también le gustó.
Al poco tiempo se comenzó a usar en los nombres de los discos, como es el caso de Salsa nueva del flautista Pupi Legarreta y Salsa, ahí na’ má del vibrafonista Cal Tjader.

Paralelamente en la Venezuela de los años sesenta, surgió en la emisora Radiodifusora de Caracas el programa La hora del sabor, la salsa y el bembé animado por el disc-jockey Pidáis Danilo Escalona. Inmediatamente se convirtió en un éxito y todos los géneros musicales allí transmitidos comenzaron a asociarse con las tres palabras que integraban el nombre del programa. Así, el término salsa se hizo tan popular que en 1966 el sello disquero Palacio lanzó Llegó la salsa producción del Combo Latino.

El mundo estaba dispuesto a aceptar y a disfrutar de ese nuevo sabor llamado por algunos salsa, que sencillamente quería definir las creaciones que hacían los latinos de Nueva York, pero aún faltaba que los músicos lo asimilaran.

Entre los primeros que emplearon el término está Ray Barreto quien sacó el tema Salsa y dulzura en su disco El Ray Criollo, y habló de la existencia de un son montuno en el que se fundía la fuerza y agresividad con la suavidad. Paulatinamente, las referencias a la salsa se hicieron mayores de la boca de diversos artistas como Richie Ray, Bobby Cruz y Pablo Lebrón.

La casa discográfica Underground Mericana llevó a cabo una fuerte campaña para que Salsa sirviese como la definición de un género musical, lanzando al mercado las producciones de sus artistas con distintas combinaciones con la palabra salsa. Pero en definitiva fue Fania Records quien le dio el impulso definitivo, usando dicha palabra como título de un disco de Larry Harlow, un show de televisión y una película de Leon Gast.
Así la salsa acabó por apoderarse primero del ambiente musical latino y norteamericano para posteriormente conquistar todos los rincones de la Tierra, siendo emblema del sabor y del modo de vivir de los latinoamericanos.
TOMADO DE LA PAGINA DE INTERNET:
http://www.mipunto.com/temas/4to_trimestre04/la_salsa.html